Pensar demasiado puede convertirse en tu peor enemigo.

Hay muchas personas que piensan muy poco y otras que piensan demasiado. Ningún extremo es positivo, por eso pensar demasiado puede tener consecuencias nefastas.

La enfermedad se presenta cuando las cosas se desequilibran. Si se usa en forma incorrecta, se vuelve muy destructiva. Para ser más precisa, Ella te usa. Ésa es la enfermedad. Crees que eres tu mente. Ese es el delirio. El instrumento se ha apropiado de ti.

La mente es un instrumento soberbio si la usamos correctamente.

¿Podés liberarte de tu mente cada vez que querés? ¿Hallaste el botón que detiene todo el mecanismo?

La respuesta es... no, no podés, excepto quizás por unos instantes...
Entonces la mente te utiliza a vos. Inconscientemente, te has identificado con ella, de modo que ni siquiera te das cuenta de que sos su esclavo. Es casi como si fueses poseído sin darte cuenta: crees que la entidad que se posesionó de vos, sos vos mismo. La libertad se inicia dándote cuenta de que no sos esa entidad que se posesionó de vos, el pensador.

► ESCLAVOS MODERNOS

Apenas comenzas a observar al pensador, comienza a activarse un nivel más alto de consciencia. Comenzas entonces a darte cuenta de que hay un enorme ámbito de inteligencia más allá del pensamiento, y que ese pensamiento es sólo un diminuto aspecto de esa inteligencia. También te das cuenta de que todas las cosas que realmente importan la belleza, el amor, la creatividad, la alegría, la paz interior tienen su origen más allá de la mente. Comenzas a despertar.

“No son los hechos que suceden los que perturban a las personas, sino la interpretación que hacen de estas situaciones”.

Hasta pronto... gracias por leer esta nota!!


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